sábado, 16 de junio de 2012

Mundial Sudáfrica 2012

RECORDANDO A LOS CAMPEONES
Jamás lo olvidaremos. Hay gente que después de esto se podrá morir tranquila. España es campeona del mundo en la final más dramática que se recuerda. El gol de Iniesta, en el segundo tiempo de la prórroga, hizo justicia con un equipo inolvidable y consagra a un jugador que es el paradigma de la humildad, lo más alejado a una estrella del fútbol pero con las virtudes de un fenómeno. Aún no se sabe de dónde sacó el Pálido Iniesta esas décimas de segundo para bajar las pulsaciones y rematar con la derecha el balón más importante en la historia del fútbol español.

¡Qué grande eres España! ¡Gracias por todo lo que has dado! La selección bordó en oro su nombre en un Mundial que pasará a la historia por haber coronado a uno de los mejores equipos de todos los tiempos. Un gol de Andrés Iniesta en la segunda parte de la prórroga elevó a la leyenda la apuesta sincera y valiente de un conjunto ante el que hay que ponerse de pie una y otra vez. Y de paso, tumbó a una mísera Holanda cuya propuesta también pasará a los libros por su pésimo gusto.
Pues entonces, tendrá que marcarlo Sergio Ramos en la segunda parte. Fue el pensamiento relámpago cuando el defensa español cabeceó un pase desde la derecha; lo mismo que había pasado con Puyol cuatro días antes en Durban. Ramos tuvo la segunda ocasión de su equipo en dos minutos porque España estaba siendo un martillo eléctrico con Holanda, dedicada a mirar y a repartir de su mantequilla por todo el campo.
En muchos anuncios de este partido se dijo eso de la deuda histórica del fútbol con los holandeses, y la impresión que estos estaban dando es que se la querían cobrar a España a base de palos. Lo que le hizo Mathijsen a Xabi Alonso fue de juzgado de gardia, pero al tal Webb, el árbitro mediático del momento, prefirió sacarle un poquito más de brillo a su calva.
No fueron las patadas, muchas, lo que echó el freno de España, que después de una oportunidad estupenda de Villa (¡Cómo se fue su zurdazo!) se puso espesa, muy espesa. Cuando Xavi e Iniesta, a la vez, se van al baño, el juego de España sufre un apretón. El factor Pedro daba fogonazos, de calidad en general, pero su misión fue más de ocupación, la de su banda derecha, algo que no permitió encender esas luces de colores, como las que llevó ante Alemania.
Holanda, ya le valía, metió carbón en su horno y a Casillas le hicieron un hombre. Robben, 'el de la jugada de Robben', se convirtió en el más incisivo, pero conocerle bien, como Iker, es colocarse y dar el paso en el instante adecuado. Espectacular por arriba y por abajo, el capitán metió de nuevo a los suyos en el partido, que salieron en la segunda parte para recibir más mantequilla.
A estas alturas ya resultaba una grosería la propuesta naranja, empeñada en aguantar hasta el siglo XXII con su portería a cero y con los jugadores suficientes para que no se anulara el partido por incomparecencia técnica. Aguantaba con 11 en el campo porque Webb estaba como estaba. No estaba siendo el mejor partido de ninguno de los tres, desde luego, y debieron ser los golpes porque España se atontó en una jugada en la que su ángel le salvó la vida de nuevo. Casillas esperó por delante de su área pequeña el ataque frontal de Robben, con la pelota en carrera, solo, para anotar el 1-0 y pegarle un tiro mortal al gran sueño.
Iker amagó a su izquierda pero estiró sus piernas a la izquierda, abarcando todo el campo de tiro: espectacular el 'acordeón'. Y volvió a meter a su equipo en la pelea. Navas, que había entrado por Pedro, empezó a hacer trabajar la cintura de la defensa por su banda, y casi organiza la de 'San Quintín', con un envío raso de derecha a izquierda; Villa lo tuvo de nuevo, pero cuando el balón entraba tras rematar 'mordida' con la zurda apareció Van der Wiel sobre la línea de gol. Colaboró en la ocasión Heitinga, un jugador con extraños padrinos para seguir donde está. A falta de 15 minutos, el juego de España era el intento a tirones y aquel gol que habíamos quedado que lo tenía que marcar Ramos, se fue fuera.
En el mismo sitio y en el mismo momento que Puyol había hecho vibrar a todo el país. Su cabezazo limpio se fue hacia arriba. Navas seguía metiendo el miedo en el cuerpo pasito a pasito, por su pasillo, buscando pajaritos en el área de Stekelenburg. Por el otro lado, entre Xabi Alonso e Iniesta dibujaron un ataque formidable que frenó 'in extremis'... Sneijder. Así sufría Holanda, cuyo número de infracciones había dado ya la vuelta al marcador.
Van Bommel, un duro a ese lado de Johanesburgo, debió haber sido expulsado al menos un par de veces. Te quedas por aquí, Robben por allá, colándose por segunda vez entre Puyol y Piqué. Y otra vez Casillas mano a mano, que se lo zampó por abajo. España estaba jugando en el filo, pero lo hacía con toda la razón del mundo. El partido lo había ganado a los puntos sobradamente. Con la prórroga en los talones, Fábregas se puso manos a la obra. Había que terminar un trabajo al que le había faltado seguramente un poco más de decisión en la primera parte.
El arranque del alargue dejó claro que España no iba a ponerse a mirar atrás. El efecto de dar miedo a Holanda era malévolo porque advertía que en cada ocasión que se escapaba, parecía irse un trocito de título. La tuvo Cesc, un cuerpo a cuerpo que detrozó Stekekenburg. La gloria se estaba burlando del conjunto de Del Bosque, quizá algo nervioso, aunque no era seguro, a esas alturas de la noche. Qué malo es el dolor que produce la angustia.
España, al final de la primera parte de la prórroga podría haber sido campeona dos veces. Hasta Iniesta se equivocó en el área en otro aclarado de libro. No se me ocurre otro equipo que hubiera tenido tan cerca y tan justa la Copa del Mundo. La de Navas fue otra muesca en el corazón. De rebote, la pelota y sueño a la esquina. España estaba siendo, sencillamente admirable frente a un grupo con cara de bruja al acecho. Cesc, Xavi, Iniesta.
La gloria sólo a la espera de ese poquito de Villa para dar el salto definitivo. Y Villa se fue, y entró Fernando Torres, para intentar saldar una deuda con Sudáfrica. Sin suerte frente a la vulgaridad, lo de Xavi e Iniesta era un prodigio en conjunto. Heitinga se fue a la calle con una hora de retraso por agarrar a Iniesta en carrera. Diez minutos para lo que no debía ser, como tantas veces les pasa a los buenos. Pero anoche no podía ser porque España es realmente buena.

Para estos momentos de Crisis un poco de ALEGRIA
 


 

No hay comentarios:

Publicar un comentario